Higiene Energética: Por qué necesitas limpiar tu casa y a ti misma (y cómo hacerlo)
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Seamos sinceras. Si te digo que tienes la casa sucia, probablemente te ofendas. Me dirás: "Pero si pasé la aspiradora ayer y huele a lavanda".
Y te creo. Físicamente, tu casa puede estar impoluta. Pero, ¿y energéticamente? Y lo más importante: ¿Y tú?
Tenemos muy presente la higiene física (ducharnos, lavar la ropa), pero a veces se nos olvida la higiene energética. El gran error es pensar que son cosas separadas. No lo son. Si tú llegas cargada del trabajo, descargas esa densidad en tu salón. Y si tu salón está denso, te robará la energía a ti en cuanto entres por la puerta. Es un pez que se muerde la cola.
Por eso, en Anesnu siempre digo que la limpieza tiene que ser un pack indivisible: Casa y Cuerpo.
Parte 1: Limpiando tu Templo (Tu Casa)
La "suciedad energética" en casa no son fantasmas. Es simplemente el residuo emocional de lo que ocurre allí: discusiones, estrés, visitas quejicas, o incluso tu propia tristeza acumulada en los cojines.
Si notas el aire "espeso", que se funden bombillas o que no descansas bien, toca resetear el espacio:
1. Ventilar con Intención (El Aire)
Parece básico, pero es el paso 1. Abre las ventanas de par en par, aunque haga frío, durante 5 minutos. Visualiza cómo el aire viejo sale y el nuevo entra. Sin movimiento de aire, la energía no se renueva.
2. Sahumar (El Fuego)
El humo del Palo Santo o la Salvia Blanca tiene la propiedad química y energética de adherirse a las partículas densas y llevárselas.
- Cómo hacerlo: Recorre la casa (especialmente las esquinas, donde se estanca la energía) con el humo.
- Mi consejo: Hazlo desde la habitación más lejana hacia la puerta de entrada, "empujando" la densidad hacia la salida.
3. Minerales Guardianes (La Tierra)
Pon a trabajar a los minerales.
- Selenita: Pon una torre en el salón. Su vibración es tan alta que actúa como un faro de luz, elevando la energía de la habitación. Eso sí, al trabajar tanto "filtrando" el ambiente, recuerda limpiarla con humo de vez en cuando para que siga brillando con fuerza.
- Turmalina Negra: Ponla en la entrada. Es el "felpudo energético" que absorbe la basura que traes de la calle para que no entre en tu santuario. También recuerda limpiarla con humo para resetear su energía.
Parte 2: Limpiándote a TI (El Habitante)
De nada sirve tener el salón como un templo zen si tú eres una "bombilla de estrés" con patas. Necesitas limpiarte a ti misma cuando: llegas del trabajo, has estado en el metro/centro comercial, o has hablado con esa persona que te deja agotada (vampiro energético).
Aquí tienes mis 3 métodos rápidos para volver a ser tú:
1. La "Ducha Seca" con Selenita
Este es mi favorito porque se tarda 1 minuto. Coge una barra de Selenita y pásatela por todo el cuerpo, a unos centímetros de la piel (sin tocar), como si te estuvieras cepillando el aura. Empieza por la cabeza y baja hasta los pies. Visualiza cómo la barra va "cortando" y despegando esa telaraña gris. Al terminar, pásala por el humo de tu incienso para sacudirle lo que te ha quitado a ti.
2. Baños de Descarga (Agua y Sal)
Si has tenido un día terrible, el agua es tu aliada. La sal es el elemento purificador más antiguo del mundo. Llena la bañera (o usa un cubo para los pies) con agua caliente y un puñado de sal gorda. Quédate 15 minutos. La sal absorbe la electricidad estática y emocional de tu cuerpo. Al vaciar la bañera, visualiza que todo el estrés se va por el desagüe.
3. El humo también es para ti
Igual que sahumas tu casa, sahúmate a ti. Pasa el humo del Palo Santo alrededor de tu cuerpo, haciendo espirales. Insiste en la zona del corazón y en la espalda (donde solemos cargar el peso de las responsabilidades).
Conclusión: Crea tu Ritual de Llegada
Para mantener esta higiene doble, te propongo un reto sencillo: El Ritual de Llegada.
Cuando llegues a casa hoy, no entres con el piloto automático.
- Deja los zapatos en la entrada (dejas la suciedad de la calle).
- Si tienes una Turmalina en la entrada, tócala un segundo para descargar.
- Cámbiate de ropa (la ropa también acumula energía).
- Lávate las manos (y si puedes, la cara) con agua fría.
Solo con esos pequeños gestos, estás diciéndole a tu sistema:
"Lo de fuera se queda fuera. Aquí dentro, soy sagrada".
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué hago primero, la casa o yo? Idealmente, primero tú. Si tú estás limpia y vibrando alto, tu sola presencia ayuda a elevar la casa. Si limpias la casa estando tú muy cargada y enfadada, la volverás a ensuciar a los cinco minutos.
¿Puedo usar la misma Selenita para la casa y para mí? Sí, la Selenita es maravillosa porque no se "contamina" fácilmente, se auto-limpia. Puedes usar tu torre de decoración para pasártela por el cuerpo sin problema.
¿Puedo usar la misma Selenita para la casa y para mí? Sí, puedes usar tu torre de decoración para pasártela por el cuerpo, pero ten en cuenta que estará cargada de partida. Mi recomendación es que, antes y después de usarla en ti, la limpies energéticamente. ¡OJO! La Selenita es soluble en agua. Nunca la mojes o se deshará. Límpiala siempre con humo (Palo Santo/Salvia) o con sonido (cuenco tibetano/palmas).